
Edición 025/2025
Buenos días Chihuahua hoy es jueves 23 de octubre de 2025.
En la reciente entrevista el pasado lunes 20 de octubre con la periodista Azucena Uresti en Grupo Formula, el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, sorprendió al afirmar públicamente y sin ningún recato que el partido albiazul apoyará “todo tipo de uniones”, como parte de su relanzamiento bajo el lema “Patria, familia y libertad”.
La declaración, que incluye abiertamente el respaldo a uniones entre personas del mismo sexo, ha encendido alarmas en sectores tradicionalistas de todo el país, los cuales por décadas han identificado al PAN como bastión de defensa de la familia tradicional-natural.
En estados como Chihuahua, donde el gobierno ha librado batallas contra los libros de texto por su alto contenido sexualizado e ideológico socialista, la postura de Romero se percibe como una traición incluso a los principios fundacionales del partido.
Para muchos panistas de vieja guardia, el PAN está perdiendo el rumbo con Romero. La figura de Manuel Gómez Morin, fundador del partido, es invocada como símbolo de una doctrina que jamás habría cedido ante agendas progresistas sin antes someterlas a un profundo debate ético y filosófico.
Hoy, en cambio, se observa una dirigencia nacional que parece más preocupada por agradar a las redes sociales que por sostener una visión de país. La inclusión de “mascotas” como parte del concepto de familia, según Romero, ha sido vista por algunos como una banalización de su discurso político.
Romero insiste en que el PAN debe abrirse a todos los sectores. Pero esa apertura, lejos de unir, amenaza con fracturar al partido severamente. Movimientos progresistas que históricamente han sido críticos del PAN ahora verán una oportunidad de infiltración ideológica.
La militancia inconforme ya duda de la capacidad del dirigente, acusándolo de diluir los valores del partido en aras de una falsa modernidad. ¿Puede un partido sobrevivir si renuncia a sus convicciones para ganar simpatías pasajeras?.
Manuel Gómez Morín habría permitido tales reformas en su partido. La respuesta es contundente y el joven Romero podría incluso ser sometido a un proceso de sanción y hasta expulsión.
Como si lo anterior no bastara, Romero anunció que rifarán iPhones para atraer jóvenes al PAN.
La estrategia, que apela al consumo y no a la conciencia, ha sido duramente criticada por quienes creen que el verdadero reto es formar juventudes capaces de reflexionar sobre el rumbo del país. En lugar de fomentar el pensamiento crítico frente al retroceso institucional que muchos atribuyen a los gobiernos de AMLO y Sheinbaum, se opta por el espectáculo y el gadget.
El PAN nacional enfrentará una difícil encrucijada. ¿Está renovándose o rindiéndose ante las modas impulsadas por Jorge Romero?. ¿Puede un partido que nació para defender principios básicos de la sociedad, y que le han dado fortaleza moral a México ahora sobrevivir sin ellos?.
Jorge Romero parece apostar por una apertura sin brújula, sin límites, sin debate. Pero en política, como en la vida, no todo lo que brilla es oro. Y no todo lo que se llama “familia” es necesariamente compatible con la visión que dio origen al PAN.
Con esta renovación que se lanzó desde el pasado fin de semana con «bombo y platillo» en el centro del país, parece provocará una fractura que lejos de ayudarle al partido albiazul, le provocará una fractura profunda, y donde el responsable será el joven dirigente Jorge Romero, cuyo periodo en la dirigencia culminará en el año 2027.
Si no es que antes, surgen nuevos liderazgos en el PAN que vayan a pedir su dimisión.
Al tiempo.









