Síguenos en redes sociales

Hola, ¿qué estás buscando?

Barrientos La Noticia

«Va ser Cruz, ya verá… no hay duda»: Lo que el ingeniero Jaime Enríquez vio antes que todos

Edición 067/2026

Buenos días Chihuahua, hoy es martes 29 de septiembre de 2026

Hay personas que leen la política como si descifraran un mapa que ya conocen de memoria. El ingeniero Jaime Enríquez Ordóñez (+) era uno de ellos.

El ex director de Transporte y ex diputado local, murió hace poco más de una semana, el 20 de septiembre a los 71 años de edad ante complicaciones en su salud, de varias semanas atrás y que lo fueron alejando del contacto que mantenía con muchos de sus amigos.

El «Inge» nunca renunció al PRI, sin abandonar esa escuela política que lo formó y que moldeó su manera de entender el poder, los tiempos y las señales. Pero, sobre todo, murió con una certeza que repetía una y otra vez en cada desayuno, en cada comida, en cada conversación larga que tuvimos con él y donde la política era el pan de la mesa.

“Va a ser Cruz (el candidato de Morena a la gubernatura), no hay duda, ya verá”, afirmaba con esa seguridad que solo tienen los viejos operadores que conocen el pulso real de la calle y el de las cúpulas.

Entonces llegaban los cuestionamientos,  «Ingeniero, pero el grupo de Adán Augusto, la cercanía que tiene con López Obrador es de peso, los compromisos que hay, etc. ¿no podrían inclinar la balanza?. Él no se movía un milímetro y de manera tajante, con la sonrisa que le caracterizaba soltaba la carcajada y decía: “No, no mi Heriberto. Va a ser Cruz. De eso no hay duda, va ser él, ya verá”.  Sus aseveraciones no eran de este año, sino de tiempo más atrás.

Lo decía sin estridencias, sin apostar, sin especular. Lo afirmaba como quien ya vio el final de la película.

Incluso de la versión de un supuesto plan «B» para Cruz en caso de que no resultará vencedor del proceso interno morenista, el «Inge» Enríquez también lo expresó seguro y sonriendo confiadamente, «no hay plan B, no existe, él va ser», y daba un sorbo a su taza de café.

Lo anterior tras analizar previamente y compartir algunas anécdotas, de como el alcalde con licencia de Juárez (su yerno pues está casado con su hija Rubí), fue trabajando fino dentro de la altas esferas de Morena y teniendo acercamientos con la mandamás del país, de quien se ganó su confianza por los buenos resultados político-electorales obtenidos en la frontera.

El ingeniero no alcanzó a ver en vida la confirmación de aquello que vaticinó con tanta convicción varias veces con este reportero.

Una semana después de su muerte (anoche), Morena definió a su coordinador estatal para la defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua, y el nombre fue el que él repetía sin titubeos: Cruz Pérez Cuéllar.

La política tiene estas ironías, hay quienes pasan años tratando de adivinarla y otros que la entienden sin necesidad de encuestas, sin filtraciones, sin análisis de coyuntura. Enríquez Ordóñez pertenecía a esa generación que aprendió a leer la política desde adentro, desde la operación, desde la intuición curtida por décadas de servicio público.

Su partida deja un gran hueco en esos espacios donde se discutía la política sin estridencias, con café de por medio y con la serenidad de quien ya vio demasiadas batallas como para dejarse llevar por la espuma del día a día. Pero también dejó una frase premonitoria.

“Va a ser Cruz… de eso no hay duda.”

La última vez que tuvimos la oportunidad de saludarlo en persona, fue en la llamada «Marcha por la Soberanía» que encabezó en esta ciudad Ariadna Montiel y el hijo de López Obrador.

Estaba ahí en la Plaza Hidalgo, atento escuchando a distancia de manera prudente el mensaje de los interlucutores acompañado de Otto Valles.

Quedó pendiente un nuevo encuentro con el «Inge», que por cuestiones de complicaciones en su salud ya no se llevó a cabo.

Descanse en paz el buen amigo Jaime Enríquez.