Edición 064/2026
Buenos días Chihuahua.
Hoy es martes 1 de septiembre de 2026
Algo pasó inadvertido hace dos semanas en la ciudad de Chihuahua y es importante revelarlo en esta columna, que gracias a su preferencia sigue teniendo gran aceptación.
Se trata de una visita discreta que hizo entre el 20 y 23 de agosto pasado, el polémico Francisco Garduño Yáñez, el excomisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), señalado por la muerte de cuarenta migrantes en un incendio intencional dentro de una estación federal en Ciudad Juárez, registrado el 23 de marzo de 2023 y quién, llegó a la capital del estado invitado por el director del Icatech José Arturo Morales Reyes.
Su presencia pasó desapercibida en lo mediático, pero no en lo político.
Al estilo de los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, «Andy» y «Bobby», actualmente envueltos en la polémica y escándalo por comer y beber en finos restaurantes en la ciudad de México, es decir, nada que ver con la austeridad republicana que tanto se pregona en Morena.
Aquí no solo se revela un episodio similar incómodo, sino un patrón que se repite en la vida pública mexicana: la distancia abismal entre lo que se dice y lo que realmente se hace.
El primer contraste aparece desde su llegada. Garduño aterrizó en el aeropuerto de Chihuahua y recibió un trato de Rey, que difícilmente encaja con la narrativa de austeridad republicana que el gobierno federal repite como mantra.
Atenciones especiales en los mejores hoteles, cortesías y un acompañamiento que no corresponde a alguien bajo proceso judicial. La austeridad, una vez más, se convierte en un recurso retórico, útil para justificar recortes, pero irrelevante cuando se trata de proteger a figuras cercanas al poder presidencial.
La escena se volvió reveladora cuando se le observó al citado funcionario federal junto a las personas que lo acompañaban degustar en los mejores restaurantes finos de Distrito Uno, «La Calesa» entre otros; los espacios más exclusivos de la ciudad. Ahí, el funcionario disfrutó cortes y vinos que superan los miles de pesos, rodeado de lujos que contradicen la imagen de sobriedad institucional que se presume desde Palacio Nacional.
Al igual que los hijos de su amigo el expresidente, Garduño se paseo y disfrutó de restaurantes ostentosos como si la tragedia migratoria, que fue de impacto nacional e internacional, fuera un capítulo cerrado y sin consecuencias para él.
Este comportamiento es sintomático entre la familia y amigos cercanos a López Obrador y demás funcionarios de la llamada 4T. Expone sin duda la contradicción central del discurso político.
Por un lado se exige austeridad a los ciudadanos, pero se tolera el derroche entre los aliados del poder.
¿Dónde queda la justicia entonces?, ¿cómo es que se permite que un funcionario bajo investigación disfrute de esos privilegios que se pagan por dependencias del Icatech pero con dinero de los mexicanos?. Porque se ignora el dolor de las familias que perdieron a cuarenta migrantes en una tragedia que aún no encuentra justicia plena y reveló además actos de corrupción millonarios de Garduño en el otorgamiento de contratos en el INM a empresarios ligados a familiares morenistas.
El caso migratorio de Ciudad Juárez sigue siendo una herida abierta en Chihuahua. Los familiares de las víctimas han denunciado presiones para cerrar el expediente, falta de atención médica y psicológica para los sobrevivientes y un proceso judicial que avanza con lentitud sospechosa.
A pesar de ello y en vez de recibir una sanción aunque sea administrativa mientras se aclaran las cosas, Garduño fue nombrado como premio director general de Centros de Formación para el Trabajo en la SEP, un cargo que lo mantiene en la estructura gubernamental como si su responsabilidad en la tragedia fuera un detalle menor. Ésto lo aprovecha para pasearse y visitar estados dándose la vida de rey en los restaurantes mas exclusivos.
La visita a Chihuahua de este personaje, es un mensaje político. Es un recordatorio de que el discurso oficial sobre ética y rectitud se desmorona cuando se confronta con la realidad de los privilegios que disfrutan ciertos funcionarios, quienes literalmente se burlan del pueblo.
Usted que opina estimado lector.

Anfitrión de lujo para el ex comisionado del INM fue el titular del Icatech en Chihuahua José Arturo Morales






