Los ejércitos de Estados Unidos y Corea del Sur concluyeron sus maniobras anuales, seis días antes de lo previsto inicialmente, en un gesto conciliador hacia Corea del Norte, aunque Pyongyang afirmó que esta medida no es suficiente para convencerla de volver a las conversaciones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había ordenado previamente y de forma repentina al Pentágono “reducir sustancialmente” los ejercicios Ulchi Freedom Shield justo antes de que comenzaran el lunes. El mandatario citó lo que describió como una buena relación con el líder norcoreano, Kim Jong-un, y la negativa de Seúl a respaldarlo en relación con la guerra con Irán.
El ejército surcoreano dijo que Ulchi Freedom Shield, un ejercicio de mando conjunto con Estados Unidos, terminó el viernes.
Según se reportó inicialmente, estaba previsto que las maniobras de este mes ese realizasen en dos fases durante 11 días, simulando ataques norcoreanos: la primera parte —hasta el viernes— sobre operaciones defensivas y la segunda —hasta el 27 de agosto— sobre operaciones de contraofensiva. Corea del Norte es extremadamente sensible a la segunda fase.
Corea del Sur y Estados Unidos también habían planeado realizar 14 ejercicios conjuntos de entrenamiento de campo durante las maniobras, pero han acordado reducirlos a la mitad también, según el ejército surcoreano.
Corea del Norte desestima el acercamiento de Trump
Kim Yo-jong, la influyente hermana del líder norcoreano, desestimó el miércoles el acercamiento de Trump y afirmó que “la naturaleza provocadora y agresiva de las maniobras” no cambiará solo con la reducción de su duración y envergadura.
Al día siguiente, el Norte lanzó hacia el mar unos 10 misiles balísticos de corto alcance, aparentemente cumpliendo su amenaza previa de responder a las maniobras entre Washington y Seúl, que considera un ensayo de invasión.
El Comando del Pacífico de Estados Unidos indicó que esas acciones no representaban una amenaza inmediata para territorio estadounidenses ni para sus aliados. Además, apuntó que la Casa Blanca sigue comprometida con la defensa de su territorio nacional y de sus aliados en la región.
La declaración de Kim Yo-jong enfrió las esperanzas de una pronta reanudación de las conversaciones entre Trump y Kim Jong-un, tras el fracaso de la diplomacia en 2019. Desde entonces, Kim ha aprovechado el estancamiento diplomático para aumentar su margen de maniobra modernizando sus programas nuclear y de misiles y alineándose con Rusia en su guerra contra Ucrania. El año pasado, sugirió el año pasado que no volverá a dialogar a menos que Estados Unidos abandone su exigencia de desnuclearización como condición previa.
Aún así, Kim Yo-jong empleó un lenguaje relativamente moderado, evitó la retórica norcoreana típicamente hostil y aludió a lo que calificó como una relación “excelente” entre su hermano y Trump. Esto sugiere que el Norte no quiere cerrar por completo la puerta a futuras conversaciones y podría buscar obtener mayores concesiones de Washington, como el reconocimiento internacional como Estado nuclear y un amplio alivio de las sanciones.
Más armas nucleares y lazos con Rusia dan más influencia al Norte
A cambio de suministrar municiones y tropas al Kremlin, es probable que Pyongyang esté recibiendo asistencia económica y militar, y su creciente relación con Moscú le proporcionan influencia para pedir un mayor apoyo a China, su mayor socio comercial.Economía
“Una vez que esta jugada estratégica haya seguido su curso, Kim podría buscar mayores beneficios económicos y de reputación de Washington», apuntó Leif-Eric Easley, profesor de la Universidad Ewha en Seúl. «Pero eso probablemente será después de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, cuando se espera que Trump esté en una posición política interna más débil y busque políticas exteriores que acaparen titulares”.
Kim Dong-yub, profesor de la Universidad de Estudios Norcoreanos en Seúl, señaló que la declaración de Kim Yo Jong reflejaba la postura norcoreana de que una relación personal entre su hermano y Trump “no puede ser un factor que influya en las actuales relaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos”. Añadió que Kim Yo Jong probablemente buscó frenar las especulaciones de que la medida de Trump puede restaurar la diplomacia, para no cargar por completo con la culpa cuando eso no ocurra.
Kim Yo-jong negó la afirmación de Trump de que su hermano había respondido a su pedido de mantener una conversación. Cuando los reporteros le preguntaron el miércoles si se reuniría con Kim Jong-un este año, Trump respondió: “Sí, lo haré”.
Ulchi Freedom Shield es uno de los principales ejercicios militares que realizan cada año Estados Unidos y Corea del Sur para mejorar su capacidad de hacer frente a una posible agresión norcoreana. Su reducción ha provocado preocupaciones sobre la preparación conjunta de ambos países.






