A más de seis semanas del segundo cierre fronterizo impuesto por Estados Unidos a la exportación de ganado mexicano, las pérdidas económicas acumuladas ascienden ya a 490.2 millones de dólares, informó Álvaro Iván Bustillos Fuentes, presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua.
De acuerdo con el dirigente, el impacto se deriva de la suspensión del flujo de ganado bovino en pie que tradicionalmente cruza hacia el mercado estadounidense por los estados de Chihuahua y Sonora. En condiciones normales, detalló, se exportan unas 5 mil 700 cabezas de ganado cada cinco días hábiles, con un valor comercial de 2 mil dólares por unidad, lo que representa un estimado de 11 millones de dólares diarios.
El actual cierre comenzó el 11 de mayo, luego de que se detectaran nuevos casos de gusano barrenador del ganado (GBG) en el sureste mexicano. Aunque el paso por Agua Prieta, Sonora, fue habilitado brevemente, la operación solo se mantuvo durante dos días, en los cuales cruzaron poco más de 900 animales, antes de una nueva suspensión decretada el 10 de julio.
Bustillos Fuentes lamentó la decisión del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), encabezado por Brooke Rollins, y la calificó como una medida con motivaciones políticas más que técnicas, al considerar que el ganado exportado cumple con protocolos sanitarios rigurosos avalados por ambas naciones.
“Se trata del ganado más seguro que puede ingresar a Estados Unidos. Pasa por al menos tres preinspecciones, una de ellas realizada por autoridades estadounidenses, además de recibir tratamiento antiparasitario”, aseguró.
El líder del gremio afirmó que incluso representantes técnicos del USDA/APHIS comprobaron en campo las acciones de contención y vigilancia implementadas por México para combatir el brote de GBG. No obstante, señaló que la secretaria Rollins fue influenciada por presiones de 19 organismos ganaderos estadounidenses que rechazan la reapertura, pese a desconocer el funcionamiento del protocolo binacional vigente.
Ante la incertidumbre, el sector ganadero trabaja en la exploración de nuevos mercados internacionales, tanto para la venta de ganado en pie como en canal, con el objetivo de reducir el impacto económico del cierre.
Finalmente, Bustillos advirtió que la afectación es compartida con la industria cárnica estadounidense, principalmente en Texas, Nuevo México y Oklahoma, donde el ganado mexicano representa hasta el 20% de la producción procesada.









