Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones del **Super Bowl LX** al imponerse 29–13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium de Santa Clara, logrando así el **segundo título de su historia**. La escuadra de Seattle dominó el encuentro con una defensa implacable y una ofensiva eficiente que marcó el ritmo desde el primer cuarto.
El corredor **Kenneth Walker III** fue la figura del partido y terminó nombrado **Jugador Más Valioso (MVP)** tras acumular 135 yardas por tierra, convirtiéndose además en el primer running back en ganar este reconocimiento desde 1998. Walker destacó que el triunfo fue resultado de la unidad del equipo y la capacidad para superar la adversidad durante la temporada.
La defensa de Seattle, apodada “Dark Side”, presionó sin descanso al mariscal rival Drake Maye, acumulando seis capturas y forzando tres entregas de balón. Estas jugadas fueron determinantes para mantener a los Patriots sin puntos durante gran parte del encuentro y evitar cualquier intento de remontada.
Con este triunfo, los Seahawks se unen al grupo de franquicias con **dos trofeos Vince Lombardi**, consolidando una temporada en la que llegaron como favoritos y cumplieron con las expectativas. La victoria también representa una especie de revancha simbólica tras la derrota sufrida ante los Patriots en el Super Bowl de 2015.
La celebración en Seattle estalló tras el silbatazo final, marcando un nuevo capítulo en la historia del equipo y reafirmando su presencia entre las organizaciones más competitivas de la NFL.









