Ciudad de México.— En redes sociales se viralizó este fin de semana en imágenes, videos y comentarios toda una oleada de críticas dirigidas al excanciller Marcelo Ebrard, luego de que se revelaron los privilegios otorgados a uno de sus hijos mientras él encabezaba la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo con publicaciones que circularon en medios nacionales y ampliamente en plataformas digitales, el hijo del entonces canciller residió durante seis meses en la Embajada de México en el Reino Unido, sin cubrir gastos de alojamiento y haciendo uso de los servicios e instalaciones diplomáticas sin costo.
El mismo Marcelo aceptó públicamente en la conferencia matutina del gobierno federal en esta semana, que efectivamente su hijo vivió en la embajada porque la entonces embajadora Josefa González, su subalterna, presuntamente le había hecho ese ofrecimiento y él aceptó junto con su vástago, aunque confesó que «no estuve muy conforme».
El tema escaló rápidamente en redes, donde usuarios cuestionaron si este tipo de facilidades podría constituir un uso indebido de recursos públicos o un trato preferencial.
Otros participantes en la conversación señalaron que la normativa del Servicio Exterior Mexicano establece lineamientos específicos sobre el uso de inmuebles y servicios en representaciones diplomáticas, por lo que pidieron que la dependencia aclare si existió alguna autorización formal.
Analistas y comentaristas en medios digitales destacaron que el episodio refleja la creciente sensibilidad pública respecto al manejo de recursos en el ámbito diplomático y la exigencia de transparencia hacia figuras que han ocupado cargos de alto nivel en el gobierno federal de Morena, que curiosamente usa el slogan de «no a los privilegios».
Asimismo se ha solicitado una investigación para deslindar responsabilidades, incluso del propio ex canciller.









