
Edición 021/2025
Buenos días Chihuahua.
Hoy es sábado 27 de septiembre de 2025.
Esta semana centenares de estudiantes de primer semestre en el Conalep 1 y 2, y otras escuelas federales de nivel medio superior en Chihuahua recibieron una noticia de parte de sus maestros, que parece sacada de una parodia educativa.
Sus clases de matemáticas ya no incluirán conceptos claves como probabilidad circular, funciones trigonométricas o estadística aplicada.
En su lugar, volverán a repasar aritmética básica y, según algunos docentes, incluso se les instruirá en el uso del ábaco, sí van a conseguir ábacos para las clases en los salones.
La instrucción proviene del modelo socialista de la *Nueva Escuela Mexicana*, impulsado por el gobierno federal bajo el argumento de “reconectar con lo esencial” y “reducir brechas de aprendizaje”.
Pero ¿qué significa esto en la práctica?. Que jóvenes que deberían estar resolviendo problemas complejos, modelando fenómenos físicos o preparándose para carreras en ingeniería, arquitectura o ciencias computacionales, ahora repasan sumas y restas que aprendieron a partir de tercero o cuarto de primaria.
La probabilidad circular es una rama de la estadística que estudia fenómenos cíclicos, como los patrones climáticos, los ritmos biológicos, o incluso el comportamiento de sistemas rotatorios en física e ingeniería.
Se utiliza para analizar datos que se distribuyen en torno a un círculo, como horas del día, direcciones del viento o fases lunares.
Su comprensión es clave en áreas como ingeniería mecánica y aeronáutica; biología computacional, criptografía y seguridad digital, inteligencia artificial y visión por computadora, entre otras.
Eliminar este tipo de contenidos no solo empobrece la formación matemática, sino que desconecta a los estudiantes de las herramientas que necesitarán en el mundo profesional.
El nuevo marco curricular, publicado por la SEP en 2025, propone una “reorientación del pensamiento matemático” hacia lo básico, con énfasis en el contexto comunitario y el aprendizaje colaborativo. Aunque estas metas pueden parecer nobles, en la práctica han derivado en una simplificación excesiva de contenidos, especialmente en escuelas del subsistema federal.
¿Es esto una estrategia para nivelar a estudiantes con rezago?, ¿O una forma de controlar el pensamiento crítico y técnico desde las aulas?. Lo cierto es que en Chihuahua, docentes de matemáticas han expresado su preocupación por el impacto que esto tendrá en el ingreso a universidades y tecnológicos, donde se espera dominio de álgebra, geometría analítica, cálculo y estadística avanzada.
Mientras se promueve una “educación humanista y comunitaria”, se descuida la formación científica. Y en un estado como Chihuahua, donde la industria maquiladora, la ingeniería civil y la tecnología requieren perfiles altamente capacitados, esta decisión parece una condena silenciosa al subempleo y la dependencia.
¿Dónde están los colegios de profesionistas para alzar la voz, las universidades, los sindicatos docentes? ¿Quién alza la voz por estos jóvenes que, sin saberlo, están siendo despojados de su derecho a una educación integral?.
La educación no debe ser rehén de ideologías. Debe ser puente hacia el futuro. Y hoy, ese puente parece estar siendo desmontado, ladrillo por ladrillo.
Al tiempo.









