El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha acusado a España de librar una «guerra diplomática» contra su país y ha advertido de que «pagará un precio», en declaraciones que reflejan la escalada de la tensión bilateral.
En un mensjae difundido a través de las redes sociales Netanayahu ha señalado: «España ha difamado a nuestro héroes, los soldados de las FDI, los soldados del ejército más moral del mundo».
Netanyahu afirmó que España ha adoptado posiciones contrarias a Israel en el ámbito internacional y aseguró que su Gobierno responderá a estas actuaciones, en un momento de creciente deterioro de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Las declaraciones del líder israelí llegan tras meses de críticas del Ejecutivo de Pedro Sánchez, que ha denunciado el impacto de la ofensiva israelí en Gaza y ha pedido medidas en el seno de la Unión Europea, incluyendo la revisión de acuerdos con Israel.
Además, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció este viernes la exclusión de España del Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC), encargado de supervisar la aplicación del alto el fuego en Gaza.
«El sesgo antiisraelí del Gobierno de Sánchez es tan flagrante que le ha impedido actuar de forma constructiva”, señaló Saar en un comunicado oficial del Ministerio de Exteriores israelí reproducido también a través de la plataforma de redes sociales X.
El CMCC es un mecanismo multinacional vinculado al plan impulsado por Estados Unidos para Gaza, que coordina tanto la implementación del alto el fuego como la logística de la ayuda humanitaria en el enclave.
Según fuentes israelíes, España fue notificada formalmente de su exclusión y Estados Unidos fue informado previamente de la decisión.
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A esta escalada verbal se suman las declaraciones de un ministro del Gobierno israelí, que arremetió directamente contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al que calificó como «un absoluto don nadie».
España se ha situado entre los países europeos más críticos con la ofensiva israelí, defendiendo un alto el fuego permanente y una mayor presión internacional, una postura que desde Tel Aviv consideran incompatible con sus intereses.









