México volvió a rugir 40 años después. Así como los nostálgicos del 70 y del 86 te relataban que la estampa era única en aquella edición mundialista, ahora los que vivieron la inauguración de este 2026 sonarán igual cuando pasen los años, especialmente recordando que la Selección Mexicana ganó por primera vez un partido de debut mundialista.
Aunque ganó, medio gustó y no goleó. Así podría resumirse el debut de la Selección en el Mundial 2026 en el imponente Estadio Ciudad de México, en donde se impuso 2-0 a una muy débil Sudáfrica, que en 90 minutos tuvo más expulsados que disparos a portería, jamás mostrándose como un oponente a la altura de la cita.
El choque entre México y Sudáfrica arrancó intenso. Primero un disparo de Raúl Jiménez que el arquero Ronwen Williams sacó con reflejos felinos. El Coloso tenía ganas de hacer erupción y no tardó mucho en celebrar por primera vez en esta Copa.
Apenas al minuto 8, Álvaro Fidalgo provocó la pérdida de balón de Sudáfrica, misma que le quedó a Julián Quiñones y como en Arabia, no lo pensó, disparo fuerte que se fue al fondo de la red, el estadio tuvo una mínima pausa para que se escuchara el estruendoso grito de “¡Gol!”. Lejos quedó el debate de los naturalizados, todo el Estadio Ciudad de México celebró el tanto de la Pantera y comenzaron a corear el “Cielito Lindo”.
Ya con confianza, a los 20 minutos de partido, le volvió a caer la pelota a Quiñones en el costado derecho del balcón del área y pese a que Roberto Alvarado se ofreció como opción, Julián intentó hacer su doblete, que pasó apenas por encima de la portería sudafricana.
La magia se cortó después de eso, porque nos enfrentamos a una de las imágenes habituales de este certamen, el famoso “cooling break” al minuto 25, en el que se hará una pausa para que los equipos se refresquen y soporten las temperaturas del verano norteamericano.
Al volver de esa pausa, el juego entró en un ritmo totalmente lento. Si no era Quiñones, nadie parecía acelerar las revoluciones del Tricolor. Pese a eso, hasta dos ocasiones tuvo México para ampliar la ventaja; primero con una definición de exterior al estilo “karateka” de Raúl que atajó Williams (galardonado mejor portero africano en 2025) y poco después, Julián tuvo otro disparo en la media luna del área que se negó a entrar al estamparse con el poste.
A punto del final de la primera parte, a México le brotó el “Jogo Bonito”, Raúl bajó el balón a media cancha, abrió para Julián y dio un pase sin ver para habilitar a Brian Gutiérrez, quien no pudo impactar de forma correcta el esférico y rodó de manera pobre por el área sudafricana.
El complemento vio la primera roja del Mundial con cinco minutos jugados. Sphephelo Sithole derribó a Brian Gutiérrez entrando al área y lo mandaron directo a las regaderas. Si Sudáfrica no había opuesto resistencia alguna, al quedarse con 10 menos.
Muy fiel al estilo mexicano y a sus famosas novelas, poco antes de la pausa para refrescarse, un momento icónico para Raúl Jiménez llegó.
Al 67′, el Piojo Alvarado lanzó el centro desde costado derecho y por un instante los aficionados, los rivales y el mismo equipo mexicano presenciaron el movimiento como si fuera cámara lenta. Cabezazo de Raúl Jiménez que le ponía fin a su maldición, a su sequía de goles mundialista y el 2-0 de México.
El Lobo Mexicano celebró mandando al cielo su agradecimiento, muy probablemente con dedicatoria a su padre y pidiendo que no sea el único en esta Copa del Mundo, porque vaya que México necesitará de su olfato.
Los cambios llegaron y los dos más aplaudidos fueron Gilberto Mora y Armando González, los símbolos de la sangre nueva en la Selección Nacional y cuyos nombres fueron coreados por los más de 85 mil fanáticos en el Coloso.









