Ciudad de México.– La noche del miércoles 3 de diciembre de 2025, la Cámara de Diputados aprobó en lo general la reforma a la Ley de Aguas Nacionales, con 328 votos a favor, 131 en contra y 5 abstenciones.
La propuesta enviada por la Presidencia había sido avalada horas antes en la Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento, y pese a la resistencia inicial para llevarla al Pleno, finalmente fue sometida a votación y aprobada.
Con esta decisión se reforman, derogan y adicionan diversas disposiciones de la ley vigente. De manera paralela, continúa el debate de 529 reservas presentadas por 154 legisladores para modificar el dictamen en lo particular.
Posturas de los grupos parlamentarios
Morena: La diputada Xóchitl Nashielly Zagal defendió la iniciativa, destacando que fue ampliamente analizada en más de 450 audiencias públicas. Subrayó que la reforma reconoce sistemas comunitarios y establece reglas más transparentes para la distribución del agua, al considerarla un derecho ligado a la salud y a una vida digna.
PAN: El diputado Paulo Gonzalo Martínez votó en contra, argumentando que la ley “nació mal hecha” y no resolverá los problemas de fondo. Advirtió riesgos para la producción agrícola y señaló que el sector, que consume el 70% del agua nacional, queda en incertidumbre jurídica.
PVEM: El diputado Óscar Bautista Villegas respaldó la reforma, calificándola como uno de los avances más relevantes en materia hídrica desde 1992. Aseguró que brinda certeza en la transmisión de derechos y perfecciona criterios para evitar acaparamiento.
PT: El diputado José Luis Montalvo Luna afirmó que la reforma consolida el agua como un derecho humano y corrige décadas de omisiones, incorporando medidas para el uso eficiente del recurso y atención a zonas áridas.
PRI: El diputado Humberto Ambriz Delgadillo alertó que la reforma podría afectar la seguridad alimentaria, al limitar la transmisión de derechos y centralizar decisiones en la federación.
Movimiento Ciudadano: El diputado Hugo Manuel Luna Vázquez criticó que la iniciativa prioriza necesidades urbanas y deja de lado al campo, advirtiendo que podría obstaculizar prácticas agrícolas esenciales como la rotación de cultivos.
La reforma ahora pasará al Senado de la República para su análisis y eventual aprobación en lo particular.









