El panismo chihuahuense está de luto. Este viernes se confirmó el fallecimiento de Don Catarino Borjas Escalante, a la edad de 65 años, uno de los militantes de la vieja guardia cuya vida quedó marcada por la convicción democrática y el compromiso ciudadano.
Carpintero de oficio y panista por vocación, Borjas Escalante formó parte de esa generación que, en los años más duros de la política local, decidió apostar por un país distinto.
Las dificultades económicas de los años setenta y principios de los ochenta no lo doblegaron; por el contrario, lo llevaron a involucrarse en la vida pública cuando Luis Héctor Álvarez caminaba rumbo a la presidencia municipal de Chihuahua, en una época en la que la democracia era todavía un sueño por conquistar.
En los talleres de carpintería donde trabajó, especialmente en viviendas de Lomas del Santuario y el viejo San Felipe, Don Catarino no solo construía puertas y muebles: también construía conversación pública. Muchos clientes se sorprendían al descubrir su militancia panista, y él, con orgullo, les hablaba de ese ideal democrático que se gestaba en Chihuahua, sin saber que él mismo era uno de los ladrillos que sostendrían la estructura política que transformaría al país.
Su interés por la identidad doctrinaria del PAN lo llevó a estudiar y abrazar la mística de Manuel Gómez Morin y el humanismo político de Efraín González Luna. Esos principios los llevó a su familia, a su trabajo y a su vida cotidiana, convirtiéndose en un ciudadano ejemplar y un padre comprometido.
Quienes lo conocieron lo describen como un hombre que era sincero al hablar, franco hasta la incomodidad —como los panistas de aquella época—, pero profundamente amoroso a su manera. Perteneció a esa generación que enfrentó batallas políticas y sociales que dejaron cicatrices, pero también enseñanzas. Fue de los que pusieron el pecho para proteger a las infancias y juventudes que hoy participan en el servicio público con mejor preparación, realizando aquello que hombres como él soñaron décadas atrás.
Derivado de complicaciones cardiacas, don Catarino fue hospitalizado en días recientes y murió al poco tiempo de quedarse dormido, muchos coindicen, es «la muerte de los justos».
Su partida deja un vacío en la comunidad panista y en la vida pública de Chihuahua, pero también un legado de convicción, trabajo y amor por su país.
Desde esta redacción enviamos nuestras mas sentidas condolencias a su esposa la señora Rosa Meléndez Anchondo así como a sus hijos Gabriel, Diana y David Borjas Meléndez, nietos y demás familiares.
Descanse en paz Don Catarino Borjas Escalante.










