
Edición 060/2026
Buenos días Chihuahua, hoy es miércoles 15 de Julio de 2026.
En Chihuahua, la pregunta se repite casi a diario y nos la hacen llegar como si tuviéramos la varita mágica: ¿quiénes serán “los buenos” en las candidaturas del PAN para la alcaldía y de Morena para la gubernatura?. La ciudadanía pregunta, los operadores lo insinúan, los columnistas lo especulan. Y, sin embargo, la única respuesta honesta, basada en experiencia y no en adivinación, sigue siendo la misma: «la moneda está en el aire».
En tiempos electorales, es común que politólogos y opinadores se transformen en pitonisos, como si el oficio de analizar la política exigiera también predecir el futuro.
Pero quienes hemos cubierto procesos electorales durante tres décadas de manera ininterrumpida sabemos que la política mexicana —y particularmente la chihuahuense— no se presta a certezas prematuras. Hay momentos, giros bruscos, semanas que cambian todo. Por eso, más allá de lecturas apresuradas, lo único verificable hoy a este momento, es que no hay nada para nadie.
En Acción Nacional, la contienda por la alcaldía de Chihuahua se ha convertido en un duelo de alto voltaje entre César Jáuregui, el ex fiscal, y Santiago de la Peña, secretario de Gobierno.
Ambos concentran reflectores, estructura y narrativa. Pero alrededor de ellos se mueve un ecosistema de aspirantes que no se resignan a aventar la toalla: Rafa Loera ya por la libre, la diputada federal Manque Granados quien goza de buena presencia y dice irá hasta el final, el diputado Alfredo Chávez con sus reuniones estratégicas, y más atrás Alan “El Cabrito” Falomir, quien carga con el reclamo ciudadano por los problemas de agua en diversas colonias de la ciudad. El diputado Carlos Olsón ya lo vemos muy pero muy atrás en sus posibilidades.
La lucha interna en el PAN existe, es real y es intensa. Pero ninguna figura ha logrado todavía romper el equilibrio. El PAN vive un proceso donde la competencia es abierta, pero el desenlace sigue suspendido en ese punto exacto donde la moneda gira sin caer.
El próximo 21 de julio saldrá la convocatoria interna del albiazul para el proceso interno de candidaturas, y eso podría dar claridad, pero en su momento.
El tema de la venía de Palacio es importante pero tampoco definitiva por la historia que hemos tenido de éxitos pero más de fracasos en las imposiciones, incluso en el proceso actual, por lo que se ve, parece que se les ha dado permiso a todos de contender, de igual manera el CEN del PAN lleva jugada y es algo que algunos actores no alcanzan a dilucidar. Ya se sienten pues los ungidos, así lo venden incluso en algunos círculos con operadores, pero el hecho de que la carrera este tan abierta es una señal.
¿Cómo hablar ya de que las cosas están decididas? cuando el propio PAN no ha emitido la convocatoria, ni se sabe cual será el método de selección y demás pormenores. Todo puede pasar.
En Morena, la disputa por la “grande” se ha convertido en una batalla de poder sin disimulo entre Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez. Ambos representan proyectos, grupos y estilos distintos dentro de la izquierda chihuahuense. Y ambos han acumulado fuerza en meses y semanas recientes.
Sin perder de vista que la política es de momentos y circunstancias, Pérez Cuéllar ha logrado avances visibles: el respaldo público —aunque luego matizado— de la dirigencia nacional del PVEM, y hasta el conflicto interno en el PT, donde la familia Aguilar dejó ver tensiones que, en la lectura política, reflejan el crecimiento del juarense en la carrera.
Pero Andrea Chávez no se queda atrás. Su poderoso grupo tabasqueño liderado por el senador Adán Augusto López, con conexiones directas en las cúpulas morenistas, incluido el presidente López Obrador, ha presionado con fuerza en los espacios donde se toman decisiones. Su estructura nacional es real, su influencia también, y su capacidad de operación no debe subestimarse.
Morena vive una guerra interna fratricida que no ha terminado de decantarse. Y, como en el PAN, «la moneda sigue en el aire», es la respuesta simple pero real que damos.
La política es de momentos. Y en Chihuahua, los momentos cambian semana a semana, mes con mes en el balance político.
Lo que hoy parece ventaja mañana puede diluirse; lo que hoy parece irrelevante mañana puede definir una candidatura. Por eso, más allá de los rumores, los deseos o las apuestas, lo único verificable es que no hay definición.
La moneda está en el aire a este 15 de julio, «hay tiro» dicen en el box, los aspirantes no deben bajar la guardia y al contrario, deben seguir empujando hasta el final. En una de esas, serán los agraciados.
Al tiempo.









