
Esta semana trascendió que el Juzgado Tercero de Distrito resolvió el pasado 11 de septiembre de 2025 desechar el sexto juicio de amparo promovido por el exrector de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), Luis Alberto Fierro Ramírez, quien intenta eventualmente evitar ser detenido por presuntos desvíos millonarios, cuando estuvo al frente de la Máxima Casa de Estudios (2016-2021).
La jueza federal determinó que el recurso no procedía, por lo que Fierro Ramírez no obtuvo protección federal.
Se desconoce en la actualidad su paradero, pues tiene meses que no acude personalmente a la Facultad de Filosofía y Letras de la UACh, en donde es maestro, empero si da clases a alumnos de primeros semestres mediante la modalidad virtual.
Este nuevo revés jurídico se suma a una cadena de intentos por frenar posibles acciones legales en su contra.
Durante su rectorado (2016–2021), la Auditoría Superior del Estado (ASE) detectó pagos irregulares, indemnizaciones injustificadas y omisiones multimillonarias en aportaciones a Pensiones Civiles del Estado.
Tres de sus colaboradores cercanos ya han sido sancionados por el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa, incluyendo inhabilitaciones por abuso de funciones.
Diversas fuentes refieren que Fierro habría operado bajo instrucciones del entonces gobernador Javier Corral, lo que añade una dimensión política al caso y genera inquietud sobre el alcance real de las investigaciones.
Aunque el exrector no ha emitido declaraciones públicas recientes, su insistencia en promover amparos ha generado cuestionamientos: ¿Por qué tantos intentos legales? ¿Qué busca evitar? ¿A qué le teme?, se preguntan diversos actores sociales.
De igual manera se cuestiona la forma en que incrementó su patrimonio, pues pasó de vivir por años en una modesta vivienda en la colonia Magisterial, a tener una residencia de lujo de varios millones de pesos en un fraccionamiento exclusivo en la capital del estado.









