En Morelia, familiares y amigos del presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, Bernardo Bravo Manríquez, se dieron cita para darle el último adiós.
El oriundo de Apatzingán fue despedido con una misa de cuerpo presente, acompañado siempre por su esposa y sus dos menores hijos.
Al terminar la ceremonia, un mariachi ya lo esperaba para después ser sepultado.
Hace poco más de 10 años, su padre, Bernardo Bravo Valencia, también fue asesinado en Apatzingán, tras dar a conocer las extorsiones a comerciantes limoneros de la zona.
Por la mañana, en entrevista el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla informó que el líder limonero, Bernardo Bravo, salió desde Morelia en compañía de su escolta y al llegar a Apatzingán dejó a su seguridad y cambió de automóvil.
Según lo dicho por el mandatario estatal, elementos que le estaban designados como escoltas ya rindieron su declaración.
Precisó que se tienen todos los indicios para poder dar con los responsables, desde la sábana de llamadas, ubicaciones de los dispositivos y del mismo Bernardo Bravo, por lo cual, confió en que se podrá dar con el paradero de sus asesinos.
La labor que sostenía al frente del sector limonero es una de las líneas de investigación que se sostiene en las indagatorias.









