Managua.- El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, de 80 años, anunció que impulsará una ley para poner fin a las elecciones en el país, al asegurar que la oposición no volverá a llegar al poder mediante procesos electorales, en lo que representa un nuevo paso para consolidar su régimen autoritario.
Durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, Ortega afirmó que en Nicaragua «no volverá a haber elecciones» y adelantó que trabajará junto con la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, para aprobar una legislación que impida el regreso de sus adversarios políticos al poder.
El dictador justificó su decisión al acusar a los grupos opositores de intentar desestabilizar al país con apoyo de gobiernos extranjeros, principalmente de Estados Unidos. Desde hace varios años, organismos internacionales y gobiernos occidentales han denunciado que los procesos electorales en Nicaragua carecen de garantías democráticas, debido al encarcelamiento, exilio e inhabilitación de candidatos opositores.
Daniel Ortega regresó al poder en enero de 2007 y desde entonces ha permanecido al frente del Gobierno de Nicaragua, acumulando casi 20 años consecutivos en el poder. Durante ese periodo ha reformado las instituciones del Estado, ha concentrado el control de los poderes públicos y ha sido señalado por organismos internacionales por el deterioro de la democracia y los derechos humanos en el país.
Analistas consideran que el anuncio formaliza el fin de cualquier posibilidad de alternancia política en Nicaragua y fortalece el control absoluto que Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, ejercen sobre las instituciones del Estado.
La decisión provocó una rápida reacción internacional. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenó el anuncio al considerar que elimina los derechos políticos de la ciudadanía y profundiza el deterioro de las libertades civiles en el país.
Aunque el anuncio representa un nuevo endurecimiento del régimen, Nicaragua tenía previsto celebrar elecciones generales en noviembre de 2026. Sin embargo, las reformas constitucionales aprobadas por el oficialismo ampliaron de cinco a seis años el periodo presidencial, por lo que el mandato de Ortega fue extendido y, en teoría, las próximas elecciones quedaron programadas para noviembre de 2027. Con su anuncio de eliminar las elecciones, el dictador plantea cancelar incluso ese proceso, lo que significaría el fin de la alternancia política por la vía electoral en Nicaragua.









