Apoyar la terapia tradicional de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), mediante el uso de tecnología novedosa, es el objetivo de «EmoBosque», un proyecto que desarrolló Adela G. Almazán López, estudiante de la Maestría en Ingeniería en Computación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH).
El TEA es una condición del neurodesarrollo que se caracteriza por alteraciones en la comunicación, la interacción social y el procesamiento emocional desde edades tempranas. Uno de sus principales retos es el reconocimiento y la expresión de emociones, habilidad esencial para la inclusión social y el desarrollo integral de esta comunidad.
Ante este panorama, la realidad virtual (VR) emerge como una alternativa prometedora para complementar las terapias tradicionales, al generar entornos inmersivos controlados en los que es posible practicar habilidades emocionales de forma segura y progresiva.
«EmoBosque» es un prototipo de realidad virtual que apoya la enseñanza del reconocimiento emocional en personas con Trastorno del Espectro Autista dentro de entornos terapéuticos, el cual consta de dos componentes que se interconectan en tiempo real:
(1) Una plataforma web para que cada terapeuta personalice la terapia de realidad virtual de manera individual para cada uno de sus pacientes.
(2) Un entorno virtual con escenarios de bosque, personajes guía seleccionables y actividades de identificación emocional.
Este prototipo permite que la terapeuta observe en tiempo real cómo la niña o niño interactúa con el entorno virtual de emociones y pueda evaluar el progreso de cada uno.
Cabe señalar que Adela es miembro del Laboratorio de Realidad Virtual y Aumentada de la Facultad de Ingeniería de la UACH, bajo la dirección del Dr. Raymundo Cornejo García y co-dirección de la Dra. Karina Caro Corrales de la Universidad Autónoma de Baja California, campus Ensenada.
En este laboratorio se desarrollan proyectos que benefician a la sociedad, como el uso de tecnologías digitales con Inteligencia Artificial e Interacción Humano-Computadora en el apoyo a poblaciones en situación de vulnerabilidad y la aplicación de metodologías novedosas para mejorar los ambientes terapéuticos.
En este proyecto, Adela contó con el apoyo de la Lic. Elizabeth Balderrama Arámbula, coordinadora de terapeutas en «Esperanza para el Autismo», quien apoyó a realizar las pruebas piloto de este prototipo de realidad virtual.




