
Edición 051/2026
Buenos días Chihuahua, hoy es martes 14 de abril de 2026
La contienda dentro del PAN por la alcaldía de Chihuahua ha comenzado a desplazar, en interés y tensión, parece de momento a la propia carrera por la gubernatura rumbo a 2027.
No es casualidad: la capital sigue siendo la joya de la corona, el territorio que define fuerza, narrativa y viabilidad para cualquier proyecto estatal. Y en ese tablero, los aceleres entre los dos perfiles más fuertes del PAN —el fiscal César Jáuregui y el secretario de Gobierno Santiago de la Peña como un posible candidato externo— han convertido la disputa interna en un pulso permanente.
Dentro del panismo se repite una frase en las altas esferas que indica será línea: la candidatura no se definirá mediante una votación abierta. Esa ruta, impulsada por figuras como el joven secretario de Desarrollo Humano Rafa Loera o incluso Alan “El Cabrito” Falomir, no tiene eco en la dirigencia estatal ni en quienes ya operan la estrategia de contención. El líder de la bancada del PAN Alfredo Chávez también está haciendo lo propio, pero debe acelerar más si busca meterse verdaderamente a la contienda.
La apuesta afirman será otra: las encuestas. Un método que, según los propios operadores del partido, permitirá más que nada evitar fracturas profundas y acelerar un proceso de unidad rápido que el PAN necesitará con urgencia después de varios episodios de desgaste interno en el proceso de elección. Bajo ese esquema, los perfiles emergentes quedan prácticamente fuera de la ecuación, y la contienda real se reduce a dos.
Una elección abierta traería un proceso de desgaste innecesario para todos los equipos, que tardaría más tiempo en sanar y con reserva de los resultados, lo cual además podría ser aprovechado por la oposición local. Dicen los guros albiazules que eso no pasará.
Mientras tanto, en la carrera por la gubernatura, el menú es más corto. En el PAN solo suenan dos nombres con tracción real: el alcalde Marco Bonilla y el secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya. La presencia de Jesús Valenciano permanece acotada a Delicias, una zona de influencia que no se ha expandido lo suficiente como para colocarlo en la conversación estatal. La disputa mayor, por ahora, se cocina en otro lado.
Lo que vuelve especialmente interesante la batalla por la capital es que, a diferencia de otros procesos electorales, el PAN llega con perfiles competitivos y con una estructura que conoce el terreno. Morena, en cambio, pese a todo el derroche millonario en programas sociales no ha logrado consolidar todavía una figura al momento que prenda en la ciudad de Chihuahua.
Sus perfiles se ven débiles, sin narrativa, sin ritmo y sin una presencia que logre romper la inercia azul que domina desde hace una década esta ciudad. No es imposible que el partido guinda busque una sorpresa, pero el ambiente interno no muestra señales de que ese despegue esté cerca.
La capital vuelve a colocarse en el centro del tablero político estatal. Lo que aquí ocurra no solo definirá la elección municipal, sino que marcará el tono de la disputa por la gubernatura, diputaciones y el equilibrio de fuerzas rumbo a 2027.
En un escenario donde las tensiones internas del PAN conviven con la falta de figuras sólidas en Morena, la contienda por la alcaldía se convierte en el verdadero termómetro del poder político en Chihuahua.
Veamos como se irán dando las cosas en lo que será la recta final de las definiciones.
Al tiempo.









