
Edición 042/2026
Buenos días Chihuahua, hoy es martes 17 de febrero de 2026.
Sin duda que la llamada «Nueva Escuela Mexicana» (NEM) tras la salida forzada de Marx Arriaga de la SEP -quien por cierto cumple más de 90 horas atrincherado en oficinas centrales-; sufre una de sus mas graves crisis y ha evidenciado un problema mucho mayor en la educación de millones de niños y jóvenes en el país.
Es claro que la educación pública mexicana atraviesa uno de los momentos más tensos y desconcertantes, sobre todo por el adoctrinamiento político que se ha hecho por parte del gobierno de la República en las nuevas generaciones.
La polémica alcanza a los contenidos de los libros de texto gratuitos.
La Secretaría de Educación Pública informó ayer que designó a Nadia López García como titular de la Dirección de Materiales Educativos, una reconocida escritora y poeta indígena, empero.
No solo los especialistas o docentes sino son los padres de familia quienes hoy expresan la mayor preocupación, al confirmarse que la formación de millones de niños quedó atrapada entre disputas ideológicas, acusaciones de corrupción y decisiones pedagógicas muy cuestionadas.
Desde su presentación en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la NEM fue promovida como un modelo supuestamente transformador, centrado en la comunidad, la inclusión y la justicia social. Sin embargo al paso de estos últimos años su implementación ha estado marcada por críticas de académicos, organizaciones civiles y maestros que señalan severas deficiencias pedagógicas en los nuevos libros, errores conceptuales y de contenido que van desde fallas matemáticas hasta explicaciones científicas incompletas.
A la ausencia de verdaderos especialistas desde el principio en la elaboración de dichos materiales y los procesos opacos en la selección de los equipos responsables -todos afines al régimen morenista-, se sumó un debate más profundo, la detección de que los libros incorporaban cargas ideológicas que, según diversos sectores, buscaban alinear la educación básica con la narrativa política del gobierno federal.
Se trata mas que educar el adoctrinar, las madres y padres de familia han manifestado su inconformidad por grandes motivos. Los contenidos son considerados insuficientes o mal elaborados, los libros de Arriaga presentan explicaciones incompletas, actividades sin rigor académico y la ausencia de secuencias didácticas claras, hasta temas de brujería, santería y satanismo se les impregnó en los contenidos.
La preocupación central final es que además los niños y futuros profesionistas del país, no adquieran las competencias básicas que exige el mundo actual, pero en cambio si una ideologización política, que les pueda representar dividendos en el futuro.
Las distintas organizaciones de padres de familia en todo el país, denuncian que esta escuela mexicana incluye la ideología de género pervirtiendo incluso la inocencia de los infantes a edades tempranas, las narrativas en sus diferentes contenidos se consideran cercanas al pensamiento comunista y los mensajes que favorecen la visión política del gobierno de la llamada Cuarta Transformación.
Para estos sectores, el riesgo no es solo pedagógico, sino cultural pues se teme que la escuela deje de ser un espacio de formación crítica para convertirse en un vehículo de propaganda política para perpetuarse en el Poder.
Hay que destacar que Chihuahua se opuso o fue uno de los pocos estados del país en rechazar esos libros de texto desde el comienzo, porque se implementaron sin diálogo ni estudio suficiente, sin pruebas pilotos previas y sin escuchar a quienes viven la educación en el aula.
La crisis escaló cuando el fin de semana pasada, tras su salida del área de materiales educativos, Marx Arriaga denunció presuntos actos de corrupción dentro de la SEP, este giro dejó al país con una pregunta inquietante.

El comunista Marx Arriaga sigue atrincherado en las oficinas centrales de la SEP,
Si quien diseñó los libros cuestionados ahora acusa corrupción interna, ¿en qué manos quedó la educación finalmente de millones de niños y jóvenes?, no es cosa menor para un país como el nuestro profundamente dividido por estos políticos de izquierda.
La contradicción es profunda, por un lado el abiertamente declarado comunista Marx Arriaga defendió durante años la calidad y legitimidad de los materiales de la SEP, y ahora que lo despiden, señala irregularidades en la misma institución que avaló su proyecto.
La presidenta Sheinbaum en su conferencia matutina de ayer cayó en varias contradicciones al reconocer que si buscaban hacer modificaciones a dichos libros, algo que el fin de semana negó.
Para muchos padres y madres de familia, esto confirma que la educación en México está atrapada en luchas de poder, no en discusiones pedagógicas ni de mejorar verdaderamente los contenidos para formar con las mayores habilidades y capacidades al futuro de la nación.
Hoy la SEP enfrenta desconfianza social, y la pregunta que domina el debate es simple pero devastadora, ¿Quién está garantizando la calidad educativa en este momento?.
Cuando José Vasconcelos creó la Secretaría de Educación Pública en 1921, era un momento clave para impulsar la construcción cultural del México posrevolucionario.
El llamado «Maestro de América» fue el arquitecto intelectual del proyecto educativo nacional y jugó un papel decisivo para construir un sistema educativo nacional desde cero, impulso no solo la creación formal de la SEP como una institución centralizada capaz de coordinar la educación en todo el país, sino que su visión era que la educación debía ser el motor para unificar a un país fragmentado por la guerra y las desigualdades.
Organizó campañas masivas de alfabetización en todo el país, especialmente en zonas rurales e indígenas. Fundó miles de escuelas, bibliotecas y misiones culturales para llevar maestros, libros y actividades artísticas a comunidades que nunca habían tenido acceso a educación.
Promovió el arte como herramienta educativa y nacionalista: muralismo, música, literatura y edición de clásicos universales. Su idea de la “raza cósmica” influyó en la narrativa oficial sobre la mezcla cultural mexicana. Su objetivo era transformar a México mediante la educación pública, gratuita y laica, y convertirla en el eje de cohesión nacional.
A más de cien años de distancia tenemos quizá el nivel mas degradante en la educación pública del país.
La educación es un proyecto de largo plazo, por lo que cada ciclo escolar perdido, cada generación que recibe materiales deficientes, cada niño que aprende con vacíos conceptuales y peor, hasta recibe contenidos que atentan contra su inocencia, representa un daño que no se corrige fácilmente. La responsabilidad de AMLO, Sheinbaum, Mario Delgado y Marx Arriaga es tremenda y trágica para la historia del país.
En contra parte, los padres de familia buscan que sus hijos aprendan, crezcan, compitan, se desarrollen.
Quieren que la escuela sea un espacio seguro, no un campo de batalla política.
Para corregir todo esto, se necesita sin duda la revisión técnica independiente de los libros de texto, la participación real de docentes y de especialistas. Respeto a la pluralidad ideológica del país y sobre todo un compromiso nacional por la calidad educativa.
Mientras eso no ocurra, la pregunta seguirá resonando en millones de hogares: ¿En qué manos quedó la educación de nuestros hijos?.
Desafortunadamente la falta de liderazgo de la presidenta de la República y el posicionamiento ideológico marxista impregnado actualmente en la SEP hacen difícil que puedan hacerse estos cambios en el corto plazo.
Empero quizá alguien al tiempo.









